Kamikaze (神風), palabra japonesa que proviene de kami (dios) y kaze (viento) y que se suele traducir como "viento divino" o "aliento de los dioses". Su origen es una referencia a un tifón que salvó al Japón de una invasión mongola en el siglo XIII, arrasando su flota. En occidente se refiere a los pilotos suicidas de la Segunda Guerra Mundial, y, por extensión, a pilotos suicidas o simplemente a suicidas en general.
Aquellos hombres eran plenamente conscientes, estaban tan profundamente dominados por el sentimiento de amor a la patria, cultivado en la historia y en la tradición del país
Antes de partir a su último destino, el piloto kamikaze era agasajado con un pote con una bola de arroz, una copa de Sake o té por parte de sus superiores, la ceremonia era muy simbólica y emotiva. El piloto además se enfundaba con un cinto blanco a la cabeza y portaba si su rango lo disponía, de una Katana. El avión estaba cargado con explosivos y bombas de alto impacto.
Por lo tanto: NO LLEVABAN CASCO.



